viernes, 29 de marzo de 2013

Capítulo 1 • Paparazzi.


Volví a mirar el reloj nerviosa. Las 10:00 de la mañana. Cogí aire y me monté en el autobús dirección a las oficinas del centro de Los Ángeles
Estaba muy nerviosa. El profesor Smith quería que yo fuera a hablar con una persona para que me dieran un trabajo de verano, y conseguir subir mi nota para poder pasar el primer año de universidad de periodismo con buenas calificaciones.

Me esperaba un día largo, de eso estaba muy segura. Mientras estaba sentada en el autobús, miraba por la ventana intentando buscar algún tipo de distracción para mantenerme tranquila antes de la entrevista de las 10:30

Después de unos 10 minutos, más o menos, bajé en la parada correspondiente. Me seguían sudando mucho las manos, nervios mezclados con calor no es una buena combinación. Volví a mirar el papel con la dirección que me entregó el profesor Smith días atrás. “Calle Rosewood, número 7”. Miré a mi alrededor, intentando encontrar la forma de mirar a través del gentío. Conseguí leer en una placa “Calle Rosewood” Reí para mi misma, no podía haber sido tan fácil

Minutos después, ya estaba parada en frente de las oficinas “Check it”. Suspiré e intenté buscar la valentía nula que poseía. “Es solo una entrevista de trabajo, no puede ser tan difícil” pensé. Llamé a la puerta, mis piernas querían que huyera. Me permitieron el paso y yo entré con una sonrisa a recepción. La recepcionista me miró de arriba abajo, examinando cada uno de mis rasgos.

-El señor Lioner le atenderá en cualquier momento – dijo volviendo la vista hacia sus documentos. Asentí y me senté en uno de los asientos fríos y duros de recepción.

Pocos minutos después, la recepcionista me dio permiso para entrar en la oficina del señor Lioner. La dí las gracias y entré en la oficina.

No era una oficina llena de lujo, pero tampoco escaseaba de caprichos. El señor Lioner estaba sentado tras su gran mesa negra. Me sonrió. A primera vista, tendría unos 30 años. Mediana edad, moreno, cuerpo atlético. No, no tenía pinta de ser un viejo amargado.

-Encantado de conocerle, señor Lioner
-Osea que tú eres la famosa ____ Clairy? Smith me ha hablado mucho de ti – fruncí el ceño, el rió. Iba a sentarme en una de sus sillas del despacho cuando él se levantó de su sillón – No, por favor. Quédate de pie.

Él comenzó a dar vueltas sobre mi mientras hacía un claro examen sobre cada parte de mi cuerpo. Me sentí excesivamente observada. El no paraba de asentir y de sonreír. ¿A qué tipo de loco me había mandado el profesor Smith?

-Esto es una situación un poco incómoda – me atreví a decir
-Eres perfecta. El señor Smith me ha traído un regalo

Él seguía dando vueltas a mi alrededor como un buitre. Se paró en seco delante de mi, justo enfrente mía y me sonrió. Fruncí el ceño de nuevo

-Si no fruncieras el ceño tanto… - dijo con cara de desaprobación
-No sé como pretende que reaccione ante esto – él estalló en una carcajada. Seguidamente se sentó en su silla y comenzó a escribir - ¿Y las preguntas?
- ¿Preguntas?
- Si, preguntas. ¿No es esto una entrevista de trabajo?
- Oh querida, claro que sí
- ¿Entonces?
- El puesto es tuyo. – dijo con una sonrisa. Me senté en la silla que se situaba en frente de su mesa sorprendida, ¿tan fácil había sido?
- Me está tomando el pelo, ¿verdad?
- _____, amor, yo no soy de esos. ¿Cuándo quieres comenzar con tu cargo?
- Perdone si no es mucha molestia. Me gustaría saber qué tipo de trabajo he conseguido – el comenzó a reír. Tenía miedo. Esto había sido una entrevista para el puesto de una puta, no de una periodista.
- Haber, seré breve. No me gusta andarme con rodeos. Verás cielo, esto es una empresa de periodismo muy conocida. Nos han demandado numerosas veces miles de famosos, nos bañamos en dinero gracias a sus escandalosas noticias, conseguimos saberlo todo antes que nadie – se notaba orgulloso al decir aquello, a mi me parecía horrible. Sobre todo saber que iba a trabajar para esta empresa – El último famoso que queremos cazar es Justin Bieber. Oh dios, gracias a ese niño podré comprarme una casa de oro. Aquí es donde entras tú.
- ¿Yo? – el volvió a sonreír con su sonrisa odiosa y repelente. Tenía miedo de lo que podría salir por esa boca
- Si querida, tú. No necesitas estudios para esto, solo un cuerpo y una cara bonita; por eso te he contratado. Vas a conseguirme noticias de ese niño y… - le interrumpí sorprendida
- Espera espera. ¿Me ha contratado por mi cuerpo? Valgo mucho más que una cara bonita y… - él me interrumpió
- A Justin Bieber le encantan las caras bonitas, cielo. Vas a entrar en su vida, vas a convertirte en su amiga y a la vez en su sombra. Vas a conseguirme todas las noticias que yo necesite, vas a llenarme de dinero.
- No quiero este trabajo – dije sin pensarlo dos veces. 

No soy de ese tipo de personas, jamás lo he sido. No iba a entrar en la vida de Justin para conseguir malas noticias que dieran dinero a este hombre. No soy así de  cruel, tengo corazón. Cogí mi bolso y comencé a andar hacia la puerta, dejándome guiar por mi enfado

- Entonces, dile hola a tu cero en el primer año de universidad de periodismo. – me quedé helada al oír eso de su boca. Me paré en seco y me giré. – Tú decides cielo, o bieber o dile adiós a tu subida de notas en las calificaciones de la universidad.

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