Mire
a Justin. Suspiré e intenté buscar una respuesta lógica para darle. Aunque me
sentía la peor persona del mundo viendo como sus ojos se empezaban a humedecer
de rabia y quizás de dolor
-Ha
venido a pasar la noche conmigo… por diferentes motivos – dije mirando al
suelo. Justin me miro serio
-Con
que es eso, no? Con qué le elegiste a él? – salió de la cocina serio y subió
las escaleras. Seguidamente, oí un fuerte portazo. Miré a Logan, y en su cara
se dibujó una sonrisa.
-Vaya,
está bastante enfadado… Estás segura de que quieres hacer esto? – asentí y el
sonrió
-Quiero
asegurarme de que no me miente
-Eres
mala, señorita Moore – dijo levantándose de la silla y yendo hacia la puerta de
salida. Le miré mal y el rió
-No
me gusta que me llames por mi apellido – dije seria. El rió de nuevo
-Pero
eres verdad. Eres mala – le di un leve empujón haciendo que chocara contra la
puerta – Vale vale, no hace falta que me mates
El
plan marcha a la perfección. Una relación falsa con Logan para poder comprobar
si Justin me quiere de verdad o no. Un plan de Logan, que no consigo entender
por qué lo propuso. No tuvo otra alternativa, cuando le dije que prefería a
Justin antes que a él creo que se dio por vencido conmigo. Pero él sabía que yo
dudo de las palabras de Justin, así que de alguna o otra forma va a ayudarme
con este plan. De momento la reacción de Justin, es un punto a mi favor.
Quizás, solo quizás, las palabras de Justin vengan directas de su corazón.
Narrado
por Justin
Creí
haber roto la puerta del portazo que había dado. Me tiré en su cama y me eché
las manos a la cara. Solo de pensar que estaba con ese imbécil y que lo
prefería antes que mi, me hervía toda la sangre de mi cuerpo.
Me
llegó el olor de sus sábanas a mis fosas nasales, olían a ella. A ese perfume
que tanto me gustaba oler teniéndola cerca, viéndola sonreír o simplemente a mi
lado. Volví a suspirar. Mierda Justin, estás jodidamente enamorado. No quiero
tener la opción de olvidarla. La puerta se abrió, me hice el dormido. Ella rió
-Sé
que no estás dormido – dijo. Sonreí, solo con el simple hecho de oir su voz –
Justin… estas bien? Bueno, no hace falta que contestes. Pero, no te gires, me
estoy poniendo el pijama – existe eso que se llama intuición masculina que hizo
que mi vista mirará hacia ella – JUSTIN! – gritó. Al instante se puso un cojín
tapándole el sujetador.
-Que
braguitas mas sexys – me tiró el cojín a la cara. Lo esquivé – Con que esas
tenemos no? – cogí la almohada y se la tiré. Ella la cogió al vuelo y me la
volvió a tirar. Lo intentó, por que yo la cogí de una de los extremos. Hubo un forcejeo,
yo conseguí ganarla y conseguí lo que quería, que ella cayera encima de mi, en
la cama.
Tragué
saliva. Ella seguía en ropa interior, al igual que yo. Nuestros torsos se
tocaban, ya sentía su piel y la forma en la que simplemente me estremecía con
ese simple tacto.
-No
te creo
-Qué?
– dijo ella confusa
-No
te creo. Sé cómo me miras, sabes cómo te miro. Sé que me prefieres a mi – ella
se levantó y empezó a reir, la cogí del brazo obligándola a girarse para
mirarme. Me levanté, para volver a tenerla cerca. – A mi, no me engañas – me
acerqué a ella, con la intención de que para ella, la opción de morir en mis
brazos fuera obligatoria. Obligándola a acercar sus labios a los mios.
Reaccionó, e hizo fuerza para poder soltar su brazo del mío.
-Bieber,
vete a dormir al sofá – la miré serio. Ella me miró seria, vale, esto si iba
enserio – Te lo digo en otro idioma? – “En el idioma de los besos” pensé.
Asentí y me fui al sofá, bajando las escaleras. Oí la puerta de su cuarto
cerrarse. Suspiré. Me tuve que enamorar de la más difícil, pero de la que más
merece la pena.
La
luz se coló en uno de los grandes ventanales de la casa de ____. Gruñí,
prácticamente no había dormido. Este sofá me había dejado toda la noche en
vela. No había dormido absolutamente nada. Aunque la culpa no es solo del sofá,
tambien es culpa de ____. Ocupa mi pensamiento las 24 horas del día.
Oigo
unos ruidos provenientes de la cocina, froto mis ojos con mis puños para
intentar despejarme. Suspiró y me siento sobre el sofá.
-Buenos
días dormilón – Oigo su voz a escasos metros de mi y me doy la vuelta. Está en
la cocina, mientras muerde una manzana verde y me observa divertida
-Dormilón?
Tu estúpido sofá no me ha dejado dormir ni 3 segundos – tiró el resto de la
manzana en la papelera y pasó delante del sofá para coger su chaqueta que
estaba en uno de los sillones
-Preferías
dormir debajo de un puente?
-No,
prefería dormir a tu lado. – dije acercándome a ella. Ella me empujó y caí de
nuevo en el sofá
-Estúpido
-Preciosa
-Arrogante
-Princesa
-Niñato
-Enana
– me miró extrañada mientras cogía las llaves
-¿Enana?
-Sí,
mi enana. – me miró con el ceño fruncido y sonrió, aunque intentó evitar esa
sonrisa
-Repito,
estúpido
-Tú
estúpido – digo acercándome a ella, que está en la puerta mientras me mira
apoyada sobre ella. Consigo ponerme a su altura, pongo su mano en su cintura y
la acerco a mi
-Mi
estúpido – y una sonrisa se dibuja en su cara. Yo sonrío al instante.
-¿A
dónde va mi enana?
-Odio
que me llames así – consigue esquivarme para volver al salón para coger lo que
estaba buscando
-Enana
- vuelvo a repetir. Me mira con odio y yo sonrío victorioso.
-Tengo
una entrevista con Ellen esta mañana.
Narrado
por ________.
Él
mi estúpido y yo su enana. Sonrió ante ese pensamiento. Él sube a vestirse,
sigue en bóxers desde ayer por la noche. Consigue provocarme demasiado, y hace
que me ponga muy nerviosa. Me siento en el sofá mientras le espero. Cojo la
revista que me ha traído mi guardaespaldas Simon esta mañana. Me acomodo en el
sofá y empiezo a leer, más bien, a pasar hojas. Hasta que llego a un artículo
que consigue que abre bien los ojos. “No puede ser” es el primer pensamiento
que se pasa por mi cabeza.

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