domingo, 7 de octubre de 2012

~ O26. "Catching Feelings"


Mire a Justin. Suspiré e intenté buscar una respuesta lógica para darle. Aunque me sentía la peor persona del mundo viendo como sus ojos se empezaban a humedecer de rabia y quizás de dolor

-Ha venido a pasar la noche conmigo… por diferentes motivos – dije mirando al suelo. Justin me miro serio
-Con que es eso, no? Con qué le elegiste a él? – salió de la cocina serio y subió las escaleras. Seguidamente, oí un fuerte portazo. Miré a Logan, y en su cara se dibujó una sonrisa.
-Vaya, está bastante enfadado… Estás segura de que quieres hacer esto? – asentí y el sonrió
-Quiero asegurarme de que no me miente
-Eres mala, señorita Moore – dijo levantándose de la silla y yendo hacia la puerta de salida. Le miré mal y el rió
-No me gusta que me llames por mi apellido – dije seria. El rió de nuevo
-Pero eres verdad. Eres mala – le di un leve empujón haciendo que chocara contra la puerta – Vale vale, no hace falta que me mates

El plan marcha a la perfección. Una relación falsa con Logan para poder comprobar si Justin me quiere de verdad o no. Un plan de Logan, que no consigo entender por qué lo propuso. No tuvo otra alternativa, cuando le dije que prefería a Justin antes que a él creo que se dio por vencido conmigo. Pero él sabía que yo dudo de las palabras de Justin, así que de alguna o otra forma va a ayudarme con este plan. De momento la reacción de Justin, es un punto a mi favor. Quizás, solo quizás, las palabras de Justin vengan directas de su corazón.

Narrado por Justin
Creí haber roto la puerta del portazo que había dado. Me tiré en su cama y me eché las manos a la cara. Solo de pensar que estaba con ese imbécil y que lo prefería antes que mi, me hervía toda la sangre de mi cuerpo.
Me llegó el olor de sus sábanas a mis fosas nasales, olían a ella. A ese perfume que tanto me gustaba oler teniéndola cerca, viéndola sonreír o simplemente a mi lado. Volví a suspirar. Mierda Justin, estás jodidamente enamorado. No quiero tener la opción de olvidarla. La puerta se abrió, me hice el dormido. Ella rió

-Sé que no estás dormido – dijo. Sonreí, solo con el simple hecho de oir su voz – Justin… estas bien? Bueno, no hace falta que contestes. Pero, no te gires, me estoy poniendo el pijama – existe eso que se llama intuición masculina que hizo que mi vista mirará hacia ella – JUSTIN! – gritó. Al instante se puso un cojín tapándole el sujetador.
-Que braguitas mas sexys – me tiró el cojín a la cara. Lo esquivé – Con que esas tenemos no? – cogí la almohada y se la tiré. Ella la cogió al vuelo y me la volvió a tirar. Lo intentó, por que yo la cogí de una de los extremos. Hubo un forcejeo, yo conseguí ganarla y conseguí lo que quería, que ella cayera encima de mi, en la cama.

Tragué saliva. Ella seguía en ropa interior, al igual que yo. Nuestros torsos se tocaban, ya sentía su piel y la forma en la que simplemente me estremecía con ese simple tacto.

-No te creo
-Qué? – dijo ella confusa
-No te creo. Sé cómo me miras, sabes cómo te miro. Sé que me prefieres a mi – ella se levantó y empezó a reir, la cogí del brazo obligándola a girarse para mirarme. Me levanté, para volver a tenerla cerca. – A mi, no me engañas – me acerqué a ella, con la intención de que para ella, la opción de morir en mis brazos fuera obligatoria. Obligándola a acercar sus labios a los mios. Reaccionó, e hizo fuerza para poder soltar su brazo del mío.
-Bieber, vete a dormir al sofá – la miré serio. Ella me miró seria, vale, esto si iba enserio – Te lo digo en otro idioma? – “En el idioma de los besos” pensé. Asentí y me fui al sofá, bajando las escaleras. Oí la puerta de su cuarto cerrarse. Suspiré. Me tuve que enamorar de la más difícil, pero de la que más merece la pena.

La luz se coló en uno de los grandes ventanales de la casa de ____. Gruñí, prácticamente no había dormido. Este sofá me había dejado toda la noche en vela. No había dormido absolutamente nada. Aunque la culpa no es solo del sofá, tambien es culpa de ____. Ocupa mi pensamiento las 24 horas del día.
Oigo unos ruidos provenientes de la cocina, froto mis ojos con mis puños para intentar despejarme. Suspiró y me siento sobre el sofá.

-Buenos días dormilón – Oigo su voz a escasos metros de mi y me doy la vuelta. Está en la cocina, mientras muerde una manzana verde y me observa divertida
-Dormilón? Tu estúpido sofá no me ha dejado dormir ni 3 segundos – tiró el resto de la manzana en la papelera y pasó delante del sofá para coger su chaqueta que estaba en uno de los sillones
-Preferías dormir debajo de un puente?
-No, prefería dormir a tu lado. – dije acercándome a ella. Ella me empujó y caí de nuevo en el sofá
-Estúpido
-Preciosa
-Arrogante
-Princesa
-Niñato
-Enana – me miró extrañada mientras cogía las llaves
-¿Enana?
-Sí, mi enana. – me miró con el ceño fruncido y sonrió, aunque intentó evitar esa sonrisa
-Repito, estúpido
-Tú estúpido – digo acercándome a ella, que está en la puerta mientras me mira apoyada sobre ella. Consigo ponerme a su altura, pongo su mano en su cintura y la acerco a mi
-Mi estúpido – y una sonrisa se dibuja en su cara. Yo sonrío al instante.
-¿A dónde va mi enana?
-Odio que me llames así – consigue esquivarme para volver al salón para coger lo que estaba buscando
-Enana - vuelvo a repetir. Me mira con odio y yo sonrío victorioso.
-Tengo una entrevista con Ellen esta mañana.

Narrado por ________.
Él mi estúpido y yo su enana. Sonrió ante ese pensamiento. Él sube a vestirse, sigue en bóxers desde ayer por la noche. Consigue provocarme demasiado, y hace que me ponga muy nerviosa. Me siento en el sofá mientras le espero. Cojo la revista que me ha traído mi guardaespaldas Simon esta mañana. Me acomodo en el sofá y empiezo a leer, más bien, a pasar hojas. Hasta que llego a un artículo que consigue que abre bien los ojos. “No puede ser” es el primer pensamiento que se pasa por mi cabeza.


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